martes, 5 de enero de 2010

Dia con D.

D de decisivo, día con apuros, una tarde donde preparo las presentaciones para una exposición de temas que en realidad se desacomodan a lo que en relidad estoy pensando. Será el nerviosismo, estoy concentrado en el tema y no me parece estarlo. Será mi demencia universitaria que no sólo en mi mente ronda los conocimientos impartidos por mis maestros, conocimientos que encuentro en textos de grueso aspecto y de hojas delgadas; sino también la alocada activación de mis neuronas por las hormonas que aumentan a mi edad.

Qué comienzo encuentro, cuando no se qué es lo que hago, no puedo así encontrar el final de esta embarrosa alegría, tristeza, melancolía y cuasibúsqueda de la felicidad. Sólo me siento una máquina que mira hojas impresas y las transcribe, me siento computarizado pero con otra idea en la cabeza. Mi lado humano se ha ocultado este día. Este día es el de la máquina ineficiente y obsoleta en conversaciones y por pereza, pero nueva y eficiente cuando se trata de librarse de los problemas que producen las hormonas en mi cuerpo humano, de los fatigados pensamientos de cortejo y apareamiento de mi sentido biológico, cuando quiero escapar de los mandados y favores para otras personas: padres, hermano, amigos y yo. Es mi forma maquinista el escape el aislamiento para este día con D... de desicivo.

Es un día con D porque decidiré si me puedo rebelar o no, saldré de mi común comportamiento, tomaré unos tragos de alcohol medicinal para el valor que debo tomar...no es necesario, ni con el alcohol más efectivo puedo mandar a enterrar casi tres años de desórdenes y ordenamientos breves, aunque lo quiera no me puedo ni desafiar por lo que no puedo desafiar a otras personas. Día con D, que es de diferencia, ya comenzó mi diferencia para lo que fui el año anterior, a pesar que siga en el mismo año académico. Y vuelve la D de decisiones, porque ya estuve tomando otras --las cumplí-- ahora tomé otra, no me dejaré detener por los obstáculos aunque sean importantes y necesarios sobrepasarlos...

Mas no es un día con D de definición, ni desiciones para lo que yo busco...no sé que busco, no sé qué es lo que quiero.

Búsqueda en la definición.

Busco la diferencia de alguna indiferencia...
Busco definir lo que con practicar se conoce...
Busco el sol en unos labios y en unos ojos que no veo...
Busco encontrar definición a los silencios míos y los suyos...
Busco encontrar las estadísticas de daños y cicatrices, temo...
Busco anuncios que diga de alguna existencia...
Busco la definición de dolor dañino en el humo...
Busco en la oscuridad la definición de su nombre...
Busco cómo borrar mi nombre de su nombre...
Busco la D de definición y desición que mantener...
Busco la definición de la decisión que tomé...
Busco en la definición mi existencia.


[Hoy si hay videos =P]



viernes, 1 de enero de 2010

Día uno.

Después de más de un mes empiezo a volver a escribir, y es triste no haber podido escribir por navidad por muchos sucesos que evitaron comunicarme con el teclado, la pantalla y los pocos que leen esta bitácora. Y vuelvo a escribir en el primer día del año, despues de una noche de celebraciones. Sin embargo, esa descripción de una gran noche no encaja para muchos "años nuevos" que haya vivido, casi siempre tenía que ver como mis papas iban a una fiesta, como los "grandes" se divertían, mi única opción pasarme la noche durmiendo. Este dilema aún lo sigo viviendo, se corre con el pasar de tiempo, se ha vuelto en una especie de costumbre, como si estuviera destinado a no celebrar como los demás un año nuevo. Esta reflexión me trajo la idea de hacer un análisis qué cosas hice y qué cosas hacer.
Ya un poco sobrio del pasar de la madrugada y porque mis ojos en el día cuando la luz del sol alumbra, asi se encuentre nublado el cielo, se abren y mas no producto de la resaca, porque no hubo tal tradicional borrachera de fines de año --típica tradición en las sociedades occidentalizadas. Escribo qué espero para este primer día, valga también decir, y qué espero este año. Para este día espero poder cansarme de esperar respuestas a los mensajes que por producto de una lúcida diplomacia y una "metarrazón" envié con cordialidades... en fin, llegue a disimular conmigo mismo mi indiferencia a la importancia de tales respuestas. Fui indiferente a que en realidad me importaba esas comunicaciones que iban más allá de un simple gesto diplomático de amistad.
Indiferentes fueron mis actitudes a cuanto beneficio incondicional tuve. Indiferencia es lo que recibo de pago a lo que digo, pienso y hasta ignoro. Espero cansarme de estar esperando cosas que en verdad quiero que sean directas por más dolorosas sean la palabras usadas en el confesionario, un simplemente: "no jodas", "no me importa lo que haces", "no importa lo que digas", "no tengo saldo para contestar", "no tengo saldo ni cabeza para hablar", "estoy viendo mi novela, no molestes" o "mejor no llames porque no te contestaré". Espero cansarme de esta desquiciada idea de formular hipótesis de los pensamientos que reflejan esas frases y que tienen una idea que me hace verme como un verdadero demente por recibir mensajes contestados. Eso espero este primer día y que el resultado anual sea que mi demencia por recibir esos "mensajes que me sorprenden", sean temporales y de poca importancia para mi en el presente y en el futuro... Un problema resuelto de mis desequilibrios.
En el año no espero que venga de otros lo que quiero, espero mucho de mí, espero mucho las respuestas a mis dudas y que están en mis ojos, me falta mucho por interpretar tales acertijos de mi vida, codificar esas nubladas señales de los caminos que debo elegir... Espero dejar de tener esa imagen de ídolo, que por mecanismo de defensa mi personalidad aflora para defender mi baja autoestima, para dejar de ser indiferente a los resultados de algunas desiciones. Espero mucho lo mejor para los demás, para aquellos que no conozco y que podrían caerme y para aquellos que conozco y no les agrado, para todos ellos --y todos en general-- no los deseo un feliz año (eso indica felicidad, indica que no pasara nada malo, es muy absoluto y eso no existe), sino un que tengas un año excelente (eso indica relatividad, muchas cosas buenas y pocas cosas malas, un resultado neto positivo)*.

[*para mejor entendimiento leer: Busco Novia (clikea)] [si algún lingüista u otra persona ve errores y horrores lingüísticos háganlo saber en los comentarios]


domingo, 22 de noviembre de 2009

Mensajéame (mensajes II).

La parición del celular que manda mensajitos o tal vez el internet, mediante el email, facilitó, a muchas personas y me incluyo, el estar mandando mensajitos. Y de los hay de muchos tipos: amorosos, los que amenazan (esos dan risa y miedo), los que manifiestan el odio, los que manifiestan lo que sientes y no demuestras, y hasta los misios (esos que te avisan para que llames). Así, ya es conocido este tema.

Antes de comenzar a estudiar en la universidad, no le daba mucho interés al aparatito que nos mantiene comunicados (el celular). Sin embargo, sí tenía la necesidad de mantenerme comunicado y era mediante el internet, sentía que debería ser indispensable una cabina cerca al lugar en donde podía estar ubicado: siempre una cabina de internet cerca, y si no lo había, ya tenía unos huequitos donde depositar mi dinero para satisfacer mi apetito por encontrar algún correo esperado o algún contacto. Así comencé, entonces, mi tan furtivo vicio por los mensajes, constantemente en espera. Y si pues, escribía en mi correo muchas cosas, quizá pàra llamar la atención, así como hacen las cadenas. Escribía correos para luego esperar respuesta. Cuando recibía era una fiesta mía, un logro al ver el sólo nombre de quién lo envió, sin percatarse del asunto. También me llenarón de desabridas sensaciones, que me asignaron a escribir mensajes, y muchos, para recibir respuesta en donde una negativa no era pretexto para dejar de insistir.

Junto a esta adicción estaba el tan conocido msn (messenger), en este sitio los mensajitos son instantáneos y en tiempo real, donde se incluyen los emoticones, que suelen ser farsantes muchas veces (excepto por la señorita, que llamó infantil el emoticon de llanto). En fin, era un escape de mi soledad cuando necesitaba estar acompañado por quienes puedo confiar y confío sueños y fracasos, ilusiones y desilusiones, tropiezos y más tropiezos con discretos triunfos.

Los fines de semana Marlon, un amigo del colegio a quién era la única persona a quién podía ver en la realidad y no de manera virtual (a los caballeros de la mesa cuadrada sólo me los encontraba en el msn), nos encontrabamos en un punto (su casa) para frecuentar unas cabinas internet y así saciar nuestra hambre de navegar en el chat y sobretodo yo por revisar los mensajes esperados y los inesperados que no valían la espera. Pero no era la comodidad de esas cabinas, sino era una respuesta a los mensajes que transportaban ciertas feromonas de las señoritas que administraban tal negocio. No recuerdo las veces que frecuentamos ese lugar, pero nos agradaba responder a tales mensajes "feromónicos". Sin embargo, nunca entablamos, mi amigo y yo, confianza con las remitentes de los mensajes orgánicos. El tiempo pasó, Marlon y yo nos dejamos de ver. Ergo, seguí frecuentando las cabinas esperando las respuestas a los mensajes mandados.

Pasaron casi cuatro años de tan incansable espera, que decidí continuar construyendo mi historia. Claro, sin dejar de lado mi comunicación con los demás. Y mis mensajes dejaron de ser específicos: la mayoría de mis contactos en el correo eran los destinatarios. Esta vez ya no esperaba respuestas, pero si lo había bien, sin embargo, nunca llegaron ni siquiera los comentarios. En fin lo tomaba sin importancia.

Al comenzar la universidad recibí como regalo un celular, el primero que tuve. Lo novedoso de este pequeñuelo, por el tiempo en el que fue comprado, es que era a colores y tenía acceso a internet (eso era lo que decían). Pero cuando llegó a mis manos ya la tecnología aceleraba junto con el poder adquisitivo de las personas que salieron celulares más modernos que podían llevar canciones en formato mp3, ya tenían una cámara incorporada. Haya como haya llegado a mis manos ese aparatito, me acompañó y se convirtió en el testigo y cómplice de los nuevos mensajes que estaba editando y sellando con mi firma. Fue testigo de un pseudomensaje, testigo de buenos y hermosos mensajes, de mis mensajeadas por la madrugada, las tardes, de las noches, y de los gastos de saldo en mensajes y llamadas por las noches. Esta dependencia por enviar y recepcionar mensajes me convirtió de una persona depediente a su presencia: tenía que estar a mi lado... Por ese loco afan de mensajear. Las veces que no tenía ese bendito aparato lo sentía por telequinesis los nuevos mensajes que caían en el buzón de mensajes, y claro, algunas veces la telequinesis me engañaba. Pero ya me hacía raro no encontrar un mensaje en ese celular.

El día que desapareció, fue trágico, mi dependencia no podía soportar un día sin un instrumento parecido que pudiera reemplazar el espacio vacío que había dejado en mi materialista bolsillo. Pero con el tiempo fue reemplazado para llenar ese espacio que había dejado a mi celudependencia, cuya causa es el mensajeo. Sus reemplazos fueron dos.

Ahora "Nueva Era" de dependencia, ya no de celudependencia, sino de msndependecia. Espero la respuesta con tan sola presencia. Espero la respuesta con el tan sólo haber leído los mensajes. Espero con comentarios inesperados esas respuestas. Solo espero volver a ver los mensajes que transmiten unas miradas. Sólo con volver a saber que existen tales presencias, que para ellas tambien soy una presencia (existente y palpable), para saber que respondieron en la mañana cuando estoy dormido y en la noche cuando estoy despierto y yo no me entero que resondieron. Porque ya no espero respuestas a mis mensajes. Solo mensajea sabiendo que lo has leído y que está mal o que está bien.





domingo, 15 de noviembre de 2009

Algo tarde y corto.

Muchas razones, ya se acaba el día --a unas horas-- el post prometido demora. El día de mañana demora, sin embargo, llegará para ser pesado --uhmm, no lo creo será el mejor día, aunque me cueste pensarlo.

Sólo llegaré temprano, esta vez tendré que empezar por ese aspecto. El "positivismo" (no hago referencia a alguna escuela literaria o filosófica, sino a una idea en mi persona) debe ser practicada y el levantarse temprano con buen ánimo de hacer las cosas es un paso para superar mis obstáculos: mis debilidades.

Una semana que estaba esperando, en la que me hace evitar estar en los interiores de mi casa, ya era hora para salir de mi jaula, a la vez salir y encontrar mis gustos perdidos; sin embargo, no encuentro las fuerzas ni los horizontes para buscarlos... sigo, quizá, en esa búsqueda. Como escuche por ahí... caminar con seguridad, lento, no importa, pero seguro. Así soy, disculpas a quienes no piensan así...

[poca literatura y poco arte en esta muestra, sin nada que escribir] [pero esta pendiente la entrada prometida no solo a algunos, sino a mí]

Se pierden y buscan palabras.

Se pierden mis palabras al mencionar
saludo,
Se sirven brasas heladas, al contestar
escucho,
Se hierven perlas rajadas, al imaginar
estornudo...

Se despiden los labios nerviosos,
sin mencionar...
Se despiden con miedo...
Se despiden...
sin mencionar... no encuentro regreso.

Sil olvido encuentro...
nol vido los susurros... deste cuento.


lunes, 9 de noviembre de 2009

En rehabilitación: nada interesante.

Rehabilitando mis sentidos, ¿será el comienzo de una nueva era el día que más tarde llega?... eso espero, hoy solamente espero el número veintitres que quizá marcará mi vida, ya lo hizo el veinte, veintidos y hoy como espectativa el veintitres lo ¿será? --es una incognita que se sabrá no más de veinticuatro horas.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El gusto de la nada.-Charles Baudelaire-

¡Triste espíritu, antaño amante de la lucha,
La esperanza, cuya espuela excitaba tu ardor,
No quiere ya montarte! Échate sin pudor,
Caballo cuyos cascos por doquier tropezaron.

Resígnate, corazón mío; duerme tu sueño de bruto.

¡Espíritu extenuado! Para ti, viejo merodeador,
El amor no tiene ya sabor, ni tampoco la lucha;
¡Adiós, cantos del metal y suspiros de la flauta!,
¡Placeres, no tentéis a un corazón sombrío!

¡La adorable Primavera ha perdido su olor!

Y el tiempo me devora minuto tras minuto,
Como la nieve inmensa al ya rígido cuerpo
Contemplo desde lo alto el globo en su redondez,
Y ya no busco en él el abrigo de una choza.
Alud, ¿quieres arrastrarme en tu caída?

Charles Baudelaire.

lunes, 2 de noviembre de 2009

De vuelta.

Con mis ojos cansados esta noche repito,
escribo, leo y reclamo.
Con mis ojos cansados pido regresame,
regresame mis palabras: mis poemas y mis insultos,
regresame de vuelta mi vida, mi normalidad.

Devuelveme los silencios, regresame el aire;
de vuelta mis ojos cansados, devuelveme tus miradas,
devuelveme tus palabras, regresa las gotas que soltaste.
Devuelveme la ilusión, que me entregaste y que me evitaste.
regresame mi normalidad...a mi lado sin conocerte.

Esta noche mis ojos cansados repiten,
devuelveme mis palabras que tu quisiste,
regresame los sueños que tuyos imprimiste,
devuelveme las hojas y que mis poemas reciten;
devuelvete tu normalidad...de antes de que la vida me avise.

De regreso en esta noche con mis ojos cansados,
dame de vuelta la brújula, mi dirección...mis zapatos,
deme de regreso el pasaje para continuar con mis pies descalzos...
de vuelta a mi sonrisa, a mi tristeza y a mi paciencia de ser flemático.
regresame al origen antes de cambiar tu estado.

Mis dos cansados ojos, esta noche...regresan y de vuelta...
Devuelveme los mensajes, tus palabras, tus llantos;
regresame mi ilusión, el habla, tus miradas;
devuelveme los poemas, mi imaginación y mi soledad...
Regresame a no ser concebido: a no ser inmortal ni mortal.

[No me hagan preguntas]