viernes, 28 de enero de 2022

La vez


Cuándo fue...
Cuándo fue el lugar...
El cielo de tu alrededor...
Cuándo fue lo fugaz...
La lentitud de tu espacio...

Cuándo fue la ironía...
La paradoja de juntarse...
Cuándo fue el cielo...
El mar que nos llevaba a volar...
Cuándo fue...

Quizá cuando la luz...
nos oculte
Quizá cuando la selva...
asfixie
Quizá cuando...

Cuándo fue...
Que se perdió estando atados...




domingo, 25 de octubre de 2015

Soñar - Renunciar



Duerme en las nubes
Mientras me entierro en el desierto
Camina en el firmamento
Mientras me quemo en tu incendio

Vuela en el alba
Mientras me llueven las estrellas
Grita a tu silencio
Mientras me ahogo en tu libertad

Escapa a tus cargas
Mientras levanto mi soledad
Renuncia a las oportunidades
Mientras revivo mi salvación...


















martes, 27 de marzo de 2012

Olvidar = Recordar

Olvidar qué...
olvidar la agonía...
cuando nada esta por morir
recordar que deseo dejar atrás...
el olvido.
recordar, que encuentro en cada cosa...
una analogía.
recordar, que no olvido...

olvidar qué...
que cada intento, es volverse...
con la pared, de su imagen...
que como un mapa programado...
me lleva y lleva...
como un viejo... viejo recuerdo,
que está nuevo...

olvidar qué...
que es tan fresco como sus golpes,
tan fresco como esa mirada,
tan fresco como esa sonrisa,
tan fresco como esas manos...
tan... como sus golpes...
abstractos, como su salvación...
y mi perdida embriaguez.

olvidar qué...
que sigue ahí, cuando busco...
y cuando no lo hago.
que cuando busco...
encuentro una sonrisa sin dirección...
que sin hablar, tocar o buscar...
me pierdo... sin querer olvidar.

¿O es que no quiero olvidar?...
que veo cuando se mueve,
como un ave libre,
y que deja en silencio...
una agonía sin consuelo.
un lívido en el rostro...
del autor, del buscador... de sus flagelos.

¿O es que no veo?...
que es suicida, no querer olvidar...
que cuando las aves están libres...
son difícil de alcanzar.
¿O es que... qué es resignación?...
No encaja en dejar atrás...
no encaja en olvidar...
no encaja en dejar de recordar...

Y es que olvidar, me queda lo mismo...
que recordar.

[...]



jueves, 5 de enero de 2012

En el puente.

Déjame escribir en el puente…

Tras la canción, mis sentidos

Perdidos se multiplican…

Déjame escribirte, musa achorada…

En una vasija veo tu rostro, sin agua

Sin vino, seca mi garganta tu nombre,

Veo tu rostro, tu pintura, silenciosa

Y la sal llueve en un día soleado,

Y déjame morir, aunque quiera vivir a tu lado.

Otra alma, déjame la libertad…

Déjame de enredarme en tu vestido,

Déjame en su olvido…

Déjame en el sufrimiento, sin recuerdo…

Déjame cerca de ti y lejos de tu sombra

No mates mi muerte… déjame escribir en su puente.

Déjame mientras espero su dirección.

Estoy escribiendo su bienvenida, que no llega…

No llega, y ciego la veo en mis cartas que no llegan.

Déjame escribir en su puente… las cartas, el poema…

Déjame escribir sin perderte, sin tu sombra y en el puente…




Una carta.

Te dejo esta carta, esta insignificante…

Te la dejo como lo quieres… sin sentido.

Dejo la carta, sin sobre, sin que la recibas.

Dejo tus miradas, en mi mente, en la carta.

Dejo mis sentidos, dejo a mi olvido tu presencia…

Y dejo la carta, en un pálido o verdoso fondo.

Y dejo tus alas de libertad infinita.

Y dejo tus ramas que no me sueltan.

Todo te la dejo… en la carta.

Esa carta sin destino… es mi mismo destino.

Dejaré la carta y la dejo sin que la veas…

Esperando y a la vez no que la leas…

Te dejo la carta, te la dejo…

Sin la tinta, es digital…

Te dejo la carta y espero, no la recibas…

Te a dejo para que te salves

Te la dejo… aunque ya no me salve.

Te dejo la carta, sin saber…











lunes, 19 de diciembre de 2011

Tren y regresar.

Sigue el tren andando, y mi pasado anda como rocas en un camión, sigue mi piel quemando, y las gotas se juntan sin tener una canción. Sigue sin nadar en aquel paradero, y mis poemas no encuentran en los ojos ningún sendero. Sigue esperando en aquel paradero, autor-pasajero de ricos y asquerosos acarreos.

Sin escribir, el velo que cubre, el sentir que oculta... sigue andando y sigue esperando. Sus mejillas secas como los mares sin vida, frías como los postes que son su poder arrebatador... la palabra y el silencio. Porque callas solo para escribir y esperas para esperar el tren que anda y te manda... a carrear tus pensamientos. Porque callas si puedes hablar, y escribes solo para esperar en ese paradero. Paradero que busca una esquina, un rincón y una habitación; con cama, sin ella o con una mujer o sin ella y con una compañía o sin ella... esperas, sollozo el tren, el bus, el taxi o la carreta. Y esperando me encuentro, el tren que anda o el caballo que jala o el motor que fuma o la nave que se desploma... sin esperar, espero tomarlo, porque escribirlo me duermo, y esperando lo escribo... al tren que anda.

Mis mejillas queman de tanto frío, y la dulce voz que canta se seca en el rocío. Un libro se queda sellado, y mis manos paralíticas y torpes quedan, porque callo y no escribo, porque el desconocido placer desaparece en las orgías de la ciencia, porque soy autor y no lo soy, porque duermo olvidando que existe, porque duermo olvidando que sigo esperando el tren que me anda en el vagón equivocado. El paradero no encuentra esquina, pero es mi esquina mi paradero, quien me da el sueño, las gulas y el encierro. Vale autor sin obra, vale estar callado, sin escribir y sin sueños. Mis sueños duermen sin cansancio y mis ilusiones ya no tienen espacio. Entonces duerme sin estar andando, sin estar esperando... sentado en un vagón, sin esquina y que es paradero.

No encuentra poesía, no publica a su musa, y se equivoca en ella. El tren sigue andando sin parar, sin esperar. El tren y su paradero caminan sin hablar. El pasajero sin boleto ya no le queda esperar, el paradero sin esquina solo queda al voltear. Y para volver se busca, para volver se lava en la brisa, para volver en el charco, para volver, se ha escrito. Cuánto durará el regreso, cuánto el escribir, cuánto el callar. El paradero sin esquina regresa, con él el pasajero-pseudoautor, esperando como anda el tren, el bus fumón y la nave desplomada... el paradero no tiene esquina, el pasajero no tiene tren... solo un espacio donde se puede elevar los pies. CODO DEL PARADERO.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Detrás de una ventana.

Te veo detrás de una ventana. Cuelgo mi cabeza y te veo. En mis sueños susurro tu nombre y hoy ya no estas en mi ventana... simplemente cerca y no te toco. Déjame sin tus fotografías, mas te guardaré en mis dulces pesadillas.

Escritor, pseudoescritor, no gaste su papel; no lo guardes. Queda impreso en el olvido de su ventana. Déjalo guardaré su sonrisa, su cabello y su silueta. Deja que la odie porque tu indiferencia te castiga, mas la de la criatura te destroza, te pisa y aplasta. Ya no lo guardes, guardala y ya no lo despiertes, ya no abras los ojos. Ya no duermas... ya no la pienses.

Pseudoescritor, su ventana ha desaparecido. Así como tu tranquilidad, su presencia desaparece. desaparece como su voz.

Detrás de una ventana te veo.
Presente tu vida... mi tinta no lo está.
No te escribo, ni te hablo... no me acerco.
De mi silencio, no pude esperar.

De mi ventana me haces colgar...
detrás de mi ventana finjo hablar.

Te veo pasar, detrás de una ventana.
Sigues ahí y sin verlo el sol te ilumina.
El día y la noche detrás de tu ventana.
Te veo pasar y mis manos no caminan.

Detrás de mi vantana no hay papel,
solo polvo y tus fotografías.

Desde mi ventana veo tu ventana.
Y te veo salir y te veo entrar.
Solo quiero esa mirada, tus palabras.
En verte, sólo me queda callar.

Detrás de mi ventana...
sollozos mi dedos, me duermo en tu voz.